Un análisis feminista sobre la Margarita de Goethe

 Cuando leí Fausto de Goethe, hace ya más o menos un año, me interesé mucho por el personaje de Margarita y todo lo que ronda en torno a ella durante la primera parte de la obra. No se si puedo decir que me identifiqué, pero sí me sentí interpelada. Hoy quiero usar este espacio para compartir con ustedes las cosas que aún sigo reflexionando sobre la novela, pero también para poner en palabras cuestiones que suelen quedar abstractas en mi mente. Naturalmente, van a haber spoilers para la primera parte de Fausto a partir de este punto. Si no leíste el libro y no te molesta spoilearte, no te preocupes, voy a explicarte todo lo que necesites saber. 

La trama de Fausto consiste, en pocas palabras, en la vida de un varón que vende su alma al Diablo a cambio de obtener todo aquello que pueda desear. Quiero entrar en detalle con la historia del personaje de Margarita. Margarita es introducida por Goethe como la chica ejemplar de la época (la novela se ambienta a fines de la edad media, aproximadamente): joven, religiosa y hermosa. Fausto, entonces, fascinado no solamente por su atractivo sino por su pureza, le pide al Diablo que le consiga esa mujer, que la desea; a lo que el Diablo responde que no tiene influencia sobre ella, porque Margarita es muy devota. Así comienzan Fausto y el Diablo sus intentos de corromperla, o, en términos religiosos, hacerla pecar, ya que una vez que haya pecado el Diablo podrá influir sobre ella.

Luego de una serie de sucesos logran que Margarita peque, en una escena que tiene para mi gusto un gran valor estético, hasta diría que es mi momento favorito del libro: Fausto y el Diablo dejan una caja con joyas para Margarita, quien las disfruta contemplándose en el espejo, y ella las mantiene en secreto porque sabe que la Iglesia lo desaprueba. Así, bajo la influencia del Diablo, Margarita y Fausto comienzan una relación, que culmina en varios encuentros sexuales (extra-maritales; para la época, todo un tema). En ocasiones, para que puedan darse estos encuentros, Margarita droga a su madre con un somnífero, hasta que un día al excederse con la dosis la termina matando. A su vez, empieza a correr la voz de su relación con Fausto y comienza a ser humillada por sus amigas y por la sociedad en general. Su hermano, al enterarse, ataca a Fausto y muere en el intento, mientras acusa a Margarita de prostituta.

    Fausto y Margarita parten caminos por un tiempo. Un día, durante un aquelarre, Fausto tiene una visión sobre Margarita, donde la ve pálida y encadenada. A pesar de que el Diablo le dice que lo ignore, Fausto descubre que Margarita está presa y esperando su ejecución. Margarita había quedado embarazada de Fausto y, sin nadie a quien recurrir y completamente consumida por la culpa y la locura, había ahogado a su propio hijo. Margarita muere y la historia da a entender que, a pesar de sus pecados, fue perdonada por Dios. 

    Ahora es cuando empieza mi análisis, y creo que voy a salirme bastante de lo que el autor planeaba transmitir cuando escribió la novela, particularmente porque tiene sus siglos. 

    Me parece sumamente interesante que, entre todas las mujeres, Fausto haya elegido a Margarita. Él vendió su alma al Diablo sabiendo que iba a ir al infierno después de morir, renunció completamente a su fe, y puede permitirse estar con cualquier mujer que le dé la gana gracias a la influencia del Diablo. Sin embargo, elige a la adolescente, religiosa, pura. En cierto aspecto, la antítesis de sí mismo. Cuando Fausto finalmente la despoja de estos atributos, convirtiéndola en una pecadora, abandonada por su familia y amigos, alejada de su fe, retoma su vida sin ella, olvidándose de Margarita. Podríamos decir que, ahora que perdió los atributos que originalmente la hicieron atractiva para Fausto, él no la desea más. Esto me hace preguntarme si Fausto deseaba a Margarita por lo que ella era, o si lo que en realidad quería era despojarla de esos atributos. No sería la primera vez que un varón fantasea con la idea de “corromper” a una mujer; sin ir más lejos, podemos hacer un paralelismo con la virginidad, que es el mismo concepto pero aplicado a la sexualidad: el varón le quita a la mujer algo que nunca más podrá recuperar, y el hecho de haber perdido su cualidad de “inmaculada” la hace peor. Fausto le quitó a Margarita sus atributos “positivos” y los reemplazó por “negativos”, y por ende ella ya perdió todo su valor para él. 

    Por el simple hecho de haberse cruzado con Fausto, la vida de Margarita se vuelve desgracia tras desgracia. Las consecuencias de sus actos fueron eliminando uno por uno a los miembros de su familia, exceptuando la muerte de su hijo, que murió a manos de ella misma. Conociendo a Margarita, nadie hubiese podido predecir el rumbo que tomó su vida. ¿Fue mera casualidad cruzarse con Fausto? O quizás, debido a su estilo de vida, Margarita deseaba alguien como él en su vida, quizás ella también fantaseaba con el pecado. Si bien no puedo más que especular sobre esta respuesta, me inclino a decir que no. Me da la impresión de una mujer que fue traicionada por las personas en las que confiaba, y de no haber sido por eso, yo creo que hubiese continuado su vida devota felizmente. Sin embargo, a propósito o no, se mantiene la cuestión: ¿hasta qué punto podemos responsabilizar a Margarita por sus actos? ¿Qué tanto de sus acciones fueron influencia diabólica y que tanto voluntad propia? Porque, a mi entender, tampoco sería acertado catalogarla como completamente pasiva y sumisa a la voluntad ajena en esta historia. Hay una parte de ella que disfruta de ponerse las joyas y de su romance ilícito con Fausto. Y es justamente a través de esto que se termina de justificar su ruina. La parte activa de Margarita a seguir pecando una vez que el trabajo del Diablo ya está hecho hace a este personaje más interesante que si simplemente fuese arrastrado por sucesos en contra de su voluntad. En cierta forma, Goethe utiliza eso a su favor para que sintamos menos simpatía por Margarita, y la veamos también responsable por su triste final. Si ustedes están de acuerdo o no, lo dejo a su criterio.

    En definitiva, Fausto arrastra a Margarita a un destino igual de terrible que el suyo. Ahora podrían decirme que eso no es correcto, porque Margarita es perdonada por Dios y pasa la eternidad felizmente en el Cielo. Y yo les digo, ese es el último punto que quiero analizar hoy: pensemos a Fausto sin intervención de la religión en el aspecto de la vida eterna. Que mucho más miserable hubiese sido el final de Margarita si, luego de una vida tan trágica, se encontrase con el más allá nihilista. Por suerte, la obra nos deja un regusto dulce haciéndonos pensar que Margarita fue perdonada y ahora va a ser finalmente feliz. Pero, de no ser por eso, la obra tomaría un color mucho más oscuro, y a la vez, realista. Vivimos esta vida sin certezas de si hay una próxima, así que por un momento, asumamos que no. ¿Cuántas Margaritas hay en el mundo, cuántas mujeres cuyas vidas estuvieron cargadas de sufrimiento gracias a varones que se cruzaron en su camino? Y después de todo ese dolor, a modo de recompensa, nada. No hay un cierre, un broche dorado que libere a esa mujer de todo el daño. Fausto continúa su vida tranquilamente, mientras Margarita muere en la desgracia, y únicamente paga ella el precio. 


    Esta historia, a pesar de tener más de doscientos años, deja un mensaje que sigue siendo relevante, y retrata a una mujer que expone el lado oscuro de la virilidad, una joven que pierde su familia, su cordura y su felicidad por haber sido víctima de la codicia de un varón. Un relato donde el aspecto religioso (el Diablo, el Cielo) es casi una metáfora, un disfraz, que oculta una faceta de la dinámica de como varones y mujeres se relacionan desde el principio de los tiempos. Goethe, probablemente no a propósito, logró mostrar un abanico de diferentes abusos sexuales y psicológicos que ejerce el varón sobre la mujer.

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